Chapopuente¿De qué culpamos al Chapo? Ahora que se volvió a fugar, el Gobierno Mexicano puede lamentarse de no haber construido alguna especie de juicio público al Chapo. Un “juicio” donde a todos nos quedara claro por qué este personaje merece una persecución tan espectacular y eventualmente la cárcel: a quiénes mandó matar, a qué poblaciones y cómo causó daños, etcétera. No solamente porque vende cocaína a los “gringos”. Pero no se hizo tal campaña, y ahora el Chapo parece reforzar su carácter de héroe popular que logra burlar al gobierno y exhibir sus faltas.

Y es que no era tan fácil. Una campaña así, una especie de juicio público que legitimara la captura, el juicio de ley, y la aplicación de pena a Joaquín Guzmán Loera, implicaría poner también sobre la balanza, tarde o temprano, con o sin la voluntad del gobierno, a la política de drogas.

¿En manos de quién deben estar las drogas?

¿Es el régimen de prohibición y criminalización, la única política posible?

¿Cuáles son las alternativas de menor costo social para controlar, regular y medir el acceso a sustancias hoy ilícitas?

¿Cuáles las más efectivas para reducir los riesgos y daños a la salud, de quienes las usan y de su entorno?

¿Cómo se mide el éxito de una política de drogas?

Las cifras de incautaciones son, como las de aprehensiones, una simulación: no dicen nada sobre lo no incautado, lo no regulado, lo que se fuga como el Chapo.