Abusos en centros de tratamiento con internamiento para usuarios de drogas en México 

RESUMEN EJECUTIVO

 

En México, a la par del estigma y la falta de comprensión sobre el uso de drogas, existe una escasa oferta pública de centros de tratamiento y servicios para personas que desean dejar de usarlas. Ante este vacío, y aunado a una creciente demanda, en el país se han multiplicado numerosos centros de internamiento, que operan con el modelo de ayuda mutua.

Lo común es que los guías o padrinos de estos centros basen el tratamiento en su experiencia personal, antes que en evidencia profesional o capacitación alguna y tengan como único objetivo el de lograr la abstinencia total a las drogas.


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También es común que en estos centros se produzcan abusos que vulneran los derechos de los internos, mismos que suelen no ser sancionados por la autoridad. De hecho, el Centro Nacional para la Prevención y el Control de las Adicciones (Cenadic) reconoce que menos de 1 de cada 4 centros de tratamiento con internamiento registrados, cumple con la Norma : 426 de los 2,291 centros.

De este modo, en numerosos centros de tratamiento en México se cometen abusos en contra de los usuarios que representan graves violaciones a los derechos humanos. Según testimonios recabados, estos abusos incluyen internamiento involuntario y prolongado, hacinamiento, mala alimentación, castigos e incluso tortura y abuso sexual. En los casos más graves se han reportado muertes.

Dado este panorama, los retos para ofrecer tratamientos dignos a personas con uso problemático de drogas son complejos. Sin embargo, entre los más urgentes se encuentran los relacionados a conseguir eliminar todas aquellas prácticas violatorias de derechos humanos de los usuarios de drogas en tratamiento, y diversificar y mejorar la calidad de los servicios de atención disponibles. Es por ello que se hacen las siguientes…

 

RECOMENDACIONES

 

Autoridades:

    • Crear campañas de difusión sobre los derechos de los usuarios de drogas, que incluyan los derechos de quienes requieren atención por su consumo, y que hagan énfasis en que todo tratamiento debe ser voluntario.

 

    • Apoyar a las familias de quienes usan drogas a través de servicios de consejería, que les ayuden a decidir sobre cómo intervenir en la atención de sus familiares.

 

    • Ampliar la oferta de servicios públicos de atención especializada, especialmente de servicios de modalidad ambulatoria, así como en programas de reducción de daños y de tratamientos de base comunitaria.

 

    • Ampliar los objetivos de los tratamientos, de forma que no solo se incluya la abstinencia como meta, sino también la reducción de los riesgos y daños derivados del consumo.

 

    • Sancionar los centros donde se inflijan abusos y violencia, así como facilitar las denuncias in situ por parte de los internos.

 

    • Verificar de forma permanente el cumplimiento de la Norma a través de un sistema de entrevistas de egreso a los usuarios.

 

    • Involucrar a los usuarios en la revisión de los procedimientos de tratamiento.

 

  • Ofrecer capacitación continua con enfoque de derechos humanos y de reducción de daños a los centros que se apeguen a la Norma.

Recomendaciones a familiares:

  • Identificar, con ayuda especializada, el tipo de consumo que tiene el usuario. No todo consumo es adicción.
  • Solicitar información sobre distintas alternativas de tratamiento, incluidas aquellas que incorporen medidas de reducción de daños y no busquen únicamente la abstención. Los servicios de internamiento siempre deben ser considerados como la última opción.
  • Si se decide llevar al usuario de drogas a tratamiento en internamiento, verificar que el centro se encuentre en el directorio del IAPA [DF] o el CECA [estados] correspondiente.
  • Verificar que el centro a donde ingresará al usuario cuente con Aviso de funcionamiento ante la autoridad correspondiente.
  • Solicitar acceso a las instalaciones y, de ser posible, hablar confidencialmente con algún interno sobre el trato que reciben.
  • Conocer los términos de internamiento, los procedimientos del tratamiento y sus riesgos antes de firmar cualquier tipo de consentimiento.
  • Aceptar que el usuario puede cambiar de opinión y salir del centro cuando él lo decida.

 

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Video documental: ¡Ay padrino, no me ayudes!

Comunicado de prensa