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Cuaderno CUPIHD 9. Encuentros con la ley

El Cuaderno CUPIHD 9  presenta el trabajo de investigación realizado por Carlos Zamudio, Ángela Bacca y Julie-Anne Bourdeau, en el que se exploran de manera cualitativa las relaciones entre los usuarios de drogas en la Ciudad de México y las autoridades. Se muestra cómo a pesar de los cambios en la Ley General de Salud del 2009, en los que se establece la figura legal del consumidor, diferenciada de la del farmacodependiente, la estigmatización, criminalización y los abusos de las autoridades sobre los usuarios no han desaparecido.

Recomendaciones

En el entendido que la descriminalización de la posesión de drogas —y de sus usuarios— es un cambio político de mediano o largo plazo en el país, se hacen las siguientes recomendaciones con miras a construir una ciudadanía que incluya a las personas que consumen drogas.

En el caso de las policías, sería central que a lo largo de toda la cadena jerárquica de la institución se comprendiera que en la relación entre las policías y los usuarios se materializa la relación más amplia entre el ciudadano y el Estado y que si los usuarios y usuarias de drogas se sienten permanentemente amenazados por las autoridades, esto los puede llevar a situarse en un lugar marginal de la dinámica social, no participar políticamente, no otorgarle ninguna legitimidad al orden constituido y que de aquí se pueden derivar diferentes tipos de problemáticas. Para avanzar en este sentido, …

…la policía como institución debería trabajar para que sus miembros:

  • Entiendan que los consumidores de drogas ilegales no dejan de tener derechos por esta condición.
  • Tengan claro el marco legal que establece la condición de consumidor.
  • No pretendan lucrar o beneficiarse del poder que les confiere la autoridad, ni negociar la ley en beneficio propio, cuando se relacionan con consumidores de drogas ilegales (y con jóvenes en general).
  • Sean capaces de reconocer las diferentes drogas ilegales y sus efectos.
  • Reconozcan que no todos los usuarios de drogas cometen delitos contra la propiedad o integridad física de las personas.

Adicionalmente, la institución policial debería:

  • Contar con un mecanismo para que los usuarios puedan reportar casos de extorsión.
  • Trabajar sobre la percepción pública de los consumidores de drogas ilegales, para darles más legitimidad como ciudadanos, como sujetos de derechos y obligaciones. Esto es algo que deberían hacer todas las instituciones públicas, no sólo la policía.

En el caso de jóvenes usuarias y usuarios de drogas ilegales, es importante que:

  • Conozcan con claridad el marco legal que les ampara y se reconozcan como sujetos de derechos.
  • Procuren relacionarse con la policía desde una base de respeto mutuo.
  • Entiendan que si bien el consumo en sí mismo no es un delito, hay situaciones agravantes que deben evitar.
  • Eviten la corrupción cuando son detenidos por consumo o posesión de drogas en cantidades legalmente toleradas.

Encuentros con la Ley se presentó en el IIS el 26 de agosto de 2015.

 

Descargar aquí Cuaderno CUPIHD 9

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Abusos en centros de tratamiento: Cuadernos CUPIHD 8 y video documental ¡Ay padrino no me ayudes!

Abusos en centros de tratamiento con internamiento para usuarios de drogas en México 

RESUMEN EJECUTIVO

 

En México, a la par del estigma y la falta de comprensión sobre el uso de drogas, existe una escasa oferta pública de centros de tratamiento y servicios para personas que desean dejar de usarlas. Ante este vacío, y aunado a una creciente demanda, en el país se han multiplicado numerosos centros de internamiento, que operan con el modelo de ayuda mutua.

Lo común es que los guías o padrinos de estos centros basen el tratamiento en su experiencia personal, antes que en evidencia profesional o capacitación alguna y tengan como único objetivo el de lograr la abstinencia total a las drogas.


¡Ay padrino! ¡No me ayudes! from CuPIHD on Vimeo.

También es común que en estos centros se produzcan abusos que vulneran los derechos de los internos, mismos que suelen no ser sancionados por la autoridad. De hecho, el Centro Nacional para la Prevención y el Control de las Adicciones (Cenadic) reconoce que menos de 1 de cada 4 centros de tratamiento con internamiento registrados, cumple con la Norma : 426 de los 2,291 centros.

De este modo, en numerosos centros de tratamiento en México se cometen abusos en contra de los usuarios que representan graves violaciones a los derechos humanos. Según testimonios recabados, estos abusos incluyen internamiento involuntario y prolongado, hacinamiento, mala alimentación, castigos e incluso tortura y abuso sexual. En los casos más graves se han reportado muertes.

Dado este panorama, los retos para ofrecer tratamientos dignos a personas con uso problemático de drogas son complejos. Sin embargo, entre los más urgentes se encuentran los relacionados a conseguir eliminar todas aquellas prácticas violatorias de derechos humanos de los usuarios de drogas en tratamiento, y diversificar y mejorar la calidad de los servicios de atención disponibles. Es por ello que se hacen las siguientes…

 

RECOMENDACIONES

 

Autoridades:

    • Crear campañas de difusión sobre los derechos de los usuarios de drogas, que incluyan los derechos de quienes requieren atención por su consumo, y que hagan énfasis en que todo tratamiento debe ser voluntario.

 

    • Apoyar a las familias de quienes usan drogas a través de servicios de consejería, que les ayuden a decidir sobre cómo intervenir en la atención de sus familiares.

 

    • Ampliar la oferta de servicios públicos de atención especializada, especialmente de servicios de modalidad ambulatoria, así como en programas de reducción de daños y de tratamientos de base comunitaria.

 

    • Ampliar los objetivos de los tratamientos, de forma que no solo se incluya la abstinencia como meta, sino también la reducción de los riesgos y daños derivados del consumo.

 

    • Sancionar los centros donde se inflijan abusos y violencia, así como facilitar las denuncias in situ por parte de los internos.

 

    • Verificar de forma permanente el cumplimiento de la Norma a través de un sistema de entrevistas de egreso a los usuarios.

 

    • Involucrar a los usuarios en la revisión de los procedimientos de tratamiento.

 

  • Ofrecer capacitación continua con enfoque de derechos humanos y de reducción de daños a los centros que se apeguen a la Norma.

Recomendaciones a familiares:

  • Identificar, con ayuda especializada, el tipo de consumo que tiene el usuario. No todo consumo es adicción.
  • Solicitar información sobre distintas alternativas de tratamiento, incluidas aquellas que incorporen medidas de reducción de daños y no busquen únicamente la abstención. Los servicios de internamiento siempre deben ser considerados como la última opción.
  • Si se decide llevar al usuario de drogas a tratamiento en internamiento, verificar que el centro se encuentre en el directorio del IAPA [DF] o el CECA [estados] correspondiente.
  • Verificar que el centro a donde ingresará al usuario cuente con Aviso de funcionamiento ante la autoridad correspondiente.
  • Solicitar acceso a las instalaciones y, de ser posible, hablar confidencialmente con algún interno sobre el trato que reciben.
  • Conocer los términos de internamiento, los procedimientos del tratamiento y sus riesgos antes de firmar cualquier tipo de consentimiento.
  • Aceptar que el usuario puede cambiar de opinión y salir del centro cuando él lo decida.

 

Descargar aquí Cuaderno CUPIHD 8

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Video documental: ¡Ay padrino, no me ayudes!

Comunicado de prensa

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“Antes de los acuerdos internacionales” y “Diferentes discursos oficiales”. Cuadernos CUPIHD 7

El número 7 de los Cuadernos Cupihd presenta dos trabajos historiográficos que explican parte de los procesos normativos que han dado forma a la relación de la sociedad mexicana con las drogas. A través de la investigación en archivos documentales, Leopoldo Rivera y Zinnia Capó nos presentan un panorama sobre cómo se ha construido en México el discurso oficial sobre las sustancias y sus usuarios

Descargue aquí el Cuaderno CUPIHD 7

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Drogas DF: los mercados de drogas ilícitas de la Ciudad de México. Cuadernos CUPIHD 6

Drogas DF, Cuaderno 6 de CuPIHD, tiene la intención de presentar un análisis estadístico y cualitativo, informativo y de calidad, sobre las dinámicas y características de los mercados de drogas ilegales y de sus usuarios en nuestro país, particularmente en el Distrito Federal.

Drogas DF describe el tamaño y las características del mercado de drogas en la Ciudad de México, así como la percepción y las relaciones de los usuarios de tales sustancias con su entorno legal, económico, institucional y social.

Adicionalmente, esta investigación de Carlos Zamudio señala las características más importantes que deben ser tomadas en cuenta para comprender y enfrentar el fenómeno de las drogas en nuestra sociedad de forma más efectiva, con un énfasis muy especial en la capital del país, en la que se concentran muchas de las dinámicas que también se observan en otras partes México.

Descarga aquí Drogas DF

Drogas DFDRUGS DF

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Mariguana DF y Clubes Sociales de Cannabis: Cuaderno 5 de CuPIHD

Marihuana DF presenta un acercamiento al mercado de la cannabis en la Ciudad de México, a las distintas maneras en que los usuarios se suman como consumidores, y a cómo se relacionan con su entorno y con otras sustancias ilegales. Este Cuaderno ofrece además una respuesta viable a distintos problemas planteados por la dimensión del mercado: Los Clubes Sociales de Cannabis: una propuesta contra la informalidad.

Las actuales políticas, sin haber alcanzado su objetivo de reducir el consumo, tampoco han conseguido acercar a los usuarios de sustancias ilegales a las instituciones a las que tienen derecho a recurrir en busca de apoyo.

Este ensayo pone en entredicho a las políticas tradicionales y la efectividad de la Ley contra el Narcomenudeo, cuya aplicación termina por criminalizar a los usuarios cuando su espíritu, en teoría, es diferenciarlos del mundo delictivo.

Mariguana DF presenta un ángulo de análisis poco frecuente en los textos tradicionales sobre el tema, dado que incluye la opinión del usuario de la droga ilegal más consumida en la Ciudad; una voz que había sido sistemáticamente excluida de toda investigación sobre el tema.

Índice:

página 3: Presentación

página 5: El mercado de la mariguana en la Ciudad de México

página 22: Los Clubes Sociales de Cannabis: una propuesta contra la informalidad

Autores: Carlos Zamudio Angles y Jorge Hernández Tinajero
Noviembre de 2012

Cuaderno 5 CuPIHD (en PDF, completo)

Extracto:

Los Clubes Sociales de Cannabis: una propuesta contra la informalidad

Como ha sido posible constatar, el mercado de cannabis de la Ciudad de México se puede caracterizar como uno fundamentalmente estable, en el que el consumo de mariguana es el denominador común a la mayoría de los usuarios adultos de drogas ilegales de la ciudad.

Si, como lo muestra el anterior análisis, consideramos que los usuarios de mariguana conforman nueve de diez partes del mercado negro de drogas ilícitas, la regulación del mercado de cannabis se presenta como una oportunidad para establecer relaciones formales, institucionales, con ellos. Fuera de la órbita delictiva y a través de un enfoque de derechos humanos, se podría garantizar un acceso seguro a la mariguana y evitar al máximo la vinculación con los dealers, para que de esta forma se inhiban las relaciones entre usuarios y actores de la delincuencia organizada.

Visto como un mercado, el de la cannabis en la Ciudad de México goza de sistemas de distribución muy eficaces, que hacen prácticamente imposible la eliminación de la oferta por la vía policiaca. Esto hace que su disponibilidad sea muy alta y la variedad de la oferta muy amplia y al alcance de cualquier bolsillo.

A pesar de su extensión y comercio continuo, la ilegalidad de este mercado genera constantes conflictos de sus usuarios con la ley, dada la ambigüedad jurídica de estos últimos, y el bajo umbral establecido en ella para la posesión no criminal, lo que a su vez contribuye a su marginación y a la desconfianza del usuario hacia las instituciones del Estado que pueden ayudarlo en caso de necesidad. La falta de acceso seguro y legal a la planta, así, obliga a quienes deciden usarla a recurrir a circuitos delictivos, en los que también se encuentra disponibilidad para drogas más peligrosas.

Dadas las características anteriormente descritas, este documento propone considerar a los Clubes Sociales de Cannabis (CSC) como modelo de un nuevo sistema regulatorio para esta planta en la Ciudad de México, que contribuya a proporcionar un acceso seguro a ella para los adultos de plenos derechos, que decidan usarla por razones lúdicas o médicas.

La propuesta busca delimitar y limitar al mercado negro, aumentando incentivos para que los usuarios no tengan que recurrir al mismo; así como generar actividad económica e ingreso público evitando el mercado abierto e indiscriminado de la planta y, al mismo tiempo, busca abrir un espacio de vinculación institucional con el usuario fuera del ámbito de la justicia penal.

Consideraciones

Los Clubes Sociales de Cannabis son una propuesta regulatoria para la producción y el uso de la planta en México que, si bien requiere de algunos cambios legislativos, puede ajustarse a las disposiciones del sistema internacional de control de drogas comprendido en los tratados y otros instrumentos internacionales firmados por el país.

Los Clubes suponen un mecanismo vinculatorio entre el derecho a la autonomía de los adultos en cuanto al uso de cannabis, que se encuentra contemplado en nuestras leyes, y la posibilidad de producirlo de manera comunitaria y privada para fines recreativos o con propósitos médicos. La propuesta soluciona, de esta manera, las contradicciones que supone contar con derecho al uso, pero la imposibilidad de ejercer tal derecho sin recurrir en algún momento a alguna actividad considerada como delictiva, como es por ejemplo la adquisición.

El esquema se basa en la construcción de un circuito cerrado de producción-consumo, fiscalizado estrictamente por el Estado, y que se circunscribe al ámbito de lo privado, con lo que la publicidad, el uso público y la admisión quedan reservadas estrictamente a los miembros de la asociación, quienes por definición deben cumplir con requisitos específicos para ser admitidos al circuito. Entre ellos se cuentan la mayoría de edad, el ser invitado por otro socio, conocer los riesgos del uso del cannabis y el compromiso de evitar todo contacto con otras fuentes de abastecimiento.

Ventajas

El sistema de los CSC ofrece ventajas reales e inmediatas para el usuario, ya que le garantiza seguridad jurídica en ejercicio de sus derechos, lo aleja de las redes del comercio ilegal y del mundo del delito, al eliminar la necesidad de acudir a los traficantes ilegales; le garantiza estándares de calidad que no obtiene en el mercado negro y puede acercarse, a través de la propia asociación, a servicios informativos de reducción de riesgos y daños para el cuidado de su salud.

Beneficia también al cultivador y/o productor de la planta, que encuentra en este espacio una actividad más de sustento como actividad agraria y económica. De este modo, el productor tiene contacto directo con el usuario y se elimina entre ellos al intermediario, quien cumple en la actualidad con el papel ilegal del proceso.

Por último, los CSC benefician a las autoridades y todos los miembros de la sociedad que no son usuarios, ya que generan actividad económica fiscalizable, disminuyen la contribución de los usuarios a los mercados y redes ilegales, reducen la disponibilidad de la cannabis exclusivamente a los socios y a su uso en los ámbitos privados. Además, los CSC hacen posible generar mejores mejores vínculos institucionales con sus miembros, de modo tal que sea posible ampliar el espectro de oferta de servicios de salud e informativos para ellos. De este modo, proponemos diseñar y llevar a la práctica un modelo legal de circuito cerrado para la regulación del uso de cannabis en la Ciudad de México, que responda a las necesidades específicas de organización del mercado de la mariguana en México a través de clubes sociales del cannabis.

Un sistema de organización del mercado de cannabis en la ciudad, a través de los CSC, presentaría importantes ventajas en materia de salud, ya que a través de ellos sería posible conocer de mejor manera el número y características de los usuarios de la ciudad, tener control sanitario sobre el producto, ayudar a la investigación científica y garantizar al mismo tiempo los derechos de los usuarios; dar acceso seguro y legal a pacientes que usan cannabis medicinal y desarrollar entre los asociados mejores programas de reducción de riesgos y daños.

Adicionalmente, los CSC ayudan a separar el mercado de la cannabis del de otras drogas de mayor potencial conflictivo o peligrosidad, social y personal, como el crack o la cocaína, y a reducir los riesgos de violencia social y de salud de las comunidades.

Económicamente, los CSC reducen los incentivos para recurrir al mercado negro creando una relación directa entre el usuario y el productor, ya que eliminan la intermediación que realiza por definición el mercado, legal o ilegal. Al eliminar todo comercio abierto de la planta en el mercado, los clubes pueden ajustarse al sistema internacional de control de drogas.

En el mismo sentido, y dado que los CSC carecen de propósito de lucro, no hay posibilidades de publicidad abierta para ellos; generan actividad económica e impuestos, pero no participan en ningún mercado abierto; conforma un circuito cerrado fiscalizado directamente por el Estado, crean alternativas para productores privados e independientes, y toda su operación, desde la producción hasta el consumo son transparentes y fácilmente fiscalizables.

Asimismo, en la medida que los clubes producen la totalidad de la planta y no sólo la flor utilizada como mariguana, los CSC permitirían aprovechar, también, los productos industriales del cáñamo derivados de las fibras, las semillas y todas las partes de la planta que son aprovechables por una actividad industrial prevista en los tratados internacionales de drogas y de libre comercio firmados por México, como son el TLCAN, TLCUE, Chile, etc.

Por último, en términos de seguridad y combate al crimen vinculado a las actividades ilegales del tráfico de drogas, los CSC contribuyen a desplazar al crimen organizado por una vía no violenta, al crear nuevos incentivos para el usuario, la comunidad y la autoridad. El consumo puede ser realizado en el club como parte de una actividad privada, y en caso de no ser en ese lugar, el asociado se compromete a utilizarla exclusivamente en espacios privados y nunca en la vía pública, lo que ayudaría a no distraer recursos policíacos en la persecución de este tipo de faltas cívicas.

Estructura

Los CSC son asociaciones civiles sin fines de lucro, a las que sólo se puede acceder siendo mayor de edad e invitado por otro socio y mediante declaración de voluntad personal para aceptar las condiciones de la membresía.

El socio declara que ha decidido consumir de forma libre y por propia iniciativa, formula una solicitud de participación de cultivo comunitario, abona cuotas que sufragan una parte de la cosecha comunitaria, se da por informado de los riesgos de su decisión y renuncia a participar de cualquier otro CSC.

El socio asume un compromiso para limitarse al uso personal y para no derivar ninguna parte de la cosecha hacia el mercado negro o tercero alguno.

Por su lado, el CSC hace una previsión anual de consumo, con un cuota máxima de 60 gramos al mes (si bien puede haber casos especiales de uso terapéutico) con la que cada socio tiene derecho a recoger, de forma controlada su parte respectiva de la cosecha, para uso exclusivo en espacios privados.

El club supervisa y coordina el cultivo de todas las plantas y su procesamiento, se registra toda la información necesaria para las autoridades, y puede crear a su vez relaciones con productores privados, que generan de nueva cuenta transacciones fiscalizables, e impuestos sobre ellas.

Retos, riesgos y oportunidades

La experiencia internacional en cuanto a la operación de este tipo de asociaciones es relativamente reciente, pero de gran expansión en muchas partes del mundo. En España por ejemplo, país que comenzó con su instrumentación, existen más de 200 asociaciones de esta naturaleza, mientras que los movimientos por el autocultivo en Latinoamérica, y especialmente Brasil, Argentina, Uruguay y Chile, así como las autoridades de estos países, ven en los clubes una excelente oportunidad para crear un nuevo ambiente en el uso de la mariguana, en el que se garantizan los derechos de los usuarios, se tiene control e información sobre ellos y se evitan los circuitos delictivos asociados al comercio ilegal de la planta.

Crear CSC en la Ciudad de México, al igual que en otros estados del país, requiere esencialmente de modificar las disposiciones federales que impiden el cultivo de la planta de la cannabis bajo cualquier modalidad, para legalizar la figura del cultivo personal y comunitario sin fines de lucro y para exclusivo uso privado. De no ser posible esto, podría declararse otorgar prioridad cero, para efectos de persecución del delito, al cultivo con tales fines. Es importante señalar, en este sentido, que las convenciones internacionales que regulan a la planta de la cannabis se limitan a considerar su fiscalización sólo en cuanto a la sumidera florida de la planta hembra, y no impiden el aprovechamiento o el cultivo y uso de otras partes de la misma.

En todo caso, al eliminarse las disposiciones que hacen indistintamente ilegal al cultivo se abre la posibilidad de instrumentar regulaciones locales específicas para la instrumentación de cada club. En este sentido, las posibilidades regulatorias pueden considerar a las autoridades federales, pero también disposiciones y adecuaciones de orden estatal o incluso municipal.

Por supuesto, se vuelve necesario también, instrumentar mecanismos que impidan que los clubes se conviertan en una fachada del comercio ilegal de la planta. Sin embargo, limitando el número de socios a uno que permita el equilibrio y la autosuficiencia, así como garantizando la transparencia operativa de los mismos, tales riesgos pueden reducirse significativamente.

Por último, es preciso considerar que los CSC pueden ser una herramienta de gran ayuda para el control de otras sustancias más peligrosas cuyo uso en aumento se presenta ya en la sociedad mexicana. Los clubes garantizan, regulan y limitan el acceso a la cannabis a los adultos de plenos derechos y limitan de forma clara el acceso de los menores a la sustancia. Contribuyen así, también a las tareas y preocupaciones comunes a toda la sociedad.

 

Cuaderno 5 CuPIHD (en PDF)

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“¿Qué es la iniciativa Mérida?” y “La propuesta de Bolivia” Cuadernos CUPIHD 4

La producción, comercio y consumo de las sustancias psicoactivas ilegales conocidas genéricamente como “drogas” son aspectos de un mercado que rebasa las fronteras nacionales debido a la manera de actuar de los grupos de la delincuencia organizada en busca de los altos beneficios económicos que representa el comercio ilegal de estas sustancias.

La violencia con la que estos grupos están dispuestos a defender este millonario negocio propicia que un tema claramente relacionado con la salud de las personas se convierta en un asunto de seguridad. De ahí que los intentos por controlar este fenómeno se basen en iniciativas tendentes a usar la fuerza como medio para contener el crecimiento del llamado narcotráfico.

Es el caso de la Iniciativa Mérida, un acuerdo bilateral del cual Jonathan González, en esta entrega de los Cuadernos Cupihd, hace un análisis preciso y muy bien documentado para ubicar con claridad el momento histórico en el que nos encontramos con respecto a este acuerdo bilateral entre México y Estados Unidos.

Por su parte, Brenda Pérez pone sobre la mesa los intentos que Bolivia ha realizado frente a la comunidad internacional para regular una sustancia que forma parte de su cultura: la hoja de coca, que también es la materia prima para la elaboración de cocaína. El caso de Bolivia sienta un precedente porque es un intento por preservar su autonomía frente a la comunidad internacional sin contradecir las Convenciones de las Naciones Unidas sobre Estupefacientes.

Ambos casos reflejan las implicaciones que la política prohibicionista ha tenido de manera particular en las naciones que signan los acuerdos internacionales para el control de los estupefacientes.

El cuaderno 4 lo puedes descargar dando click aquí.

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Política de drogas: un nuevo enfoque. Cuadernos CUPIHD 3

Descargue aquí Cuaderno CUPIHD 3

 

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“Mujeres en prisión y uso de substancias” y “Avances en la investigación de un modelos de reducción de daños”. Cuadernos CUPIHD 2

Descarga aquí el Cuaderno CUPIHD 2

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“Consideraciones sobre el impacto de la regulación en la salud social” y “¿Es éticamente justificable penalizar la posesión de drogas para consumo personal?” Cuadernos CUPIHD 1

Descarga aquí el Cuaderno CUPIHD 1

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