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Tag Archives: legalización

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Las posiciones fáciles

exitHace apenas unos días, durante su participación en la reunión de la Alianza del Pacífico, el Presidente de la República reiteró que, al igual que su homologo previo, está abierto al debate de la legalización de algunas drogas, pero no a favor de ella.

En la ocasión, el jefe del Ejecutivo Federal mencionó que “ésta puede ser una posición o una forma fácil, quizá y hasta falsa eventualmente de combatir con mayor eficacia al crimen que esta muy vinculado al narcotráfico y a la venta de drogas”. También afirmó que el crimen organizado había diversificado sus actividades, por lo que la “legalización no evitaría el crecimiento de éstos, pudiendo incluso intensificar otros delitos”.

Pero en honor a la verdad la “forma fácil”, al menos para escurrir el bulto, es la de él mismo: parece olvidar que el crimen vinculado al narcotráfico se deriva de las políticas de prohibición de las drogas que propician rutas y mercados negros que son disputados intensamente ante la debilidad de las instituciones del Estado, y la impunidad que esta propicia.

En este sentido, la regulación del mercado de la mariguana si podría tener impactos positivos, pero no solo contra el crimen organizado, al cual se le restaría un tercio de sus ingresos por drogas (cuando menos en la Ciudad de México), sino también en favor de la sociedad, ya que se contendría el contacto entre gran parte de los usuarios y los vendedores de drogas más peligrosas, como son el crack y la anfetaminas.

El Presidente se equivoca también cuando señala que la legalización es una posición fácil en el combate a la delincuencia organizada, en tanto que se trata de una alternativa que apuesta por centrarse en la educación y salud de los usuarios de drogas y en el combate al tráfico de las que tienen mayor potencial adictivo. Para el Presidente, al parecer, es mejor combatir frontalmente a un mercado heterógeneo y variado en drogas, combinado con una supuesta oferta de tratamiento para usuarios, que en su mayoría no lo requiere: como lo acepta la misma ONU sólo entre 10 y 20% de los usuarios de drogas llegan a ser dependientes de ellas.

En otras palabras, mientras se continúe simplemente reformulando las políticas de la prohibición, no tendremos sino los mismos resultados: violencia, violaciones de derechos humanos, corrupción y un Estado débil ante el crimen.

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Humos verdes en la Ciudad de México: Marcha de la Marihuana 2013

 

MarchaEl sábado 4 de mayo tuvo lugar la XIII Marcha Mundial por la Legalización de la Marihuana, tanto en la Ciudad de México como en más de 200 ciudades del mundo.

En nuestra ciudad la marcha fue todo un éxito. Tuvo una asistencia de entre 4 y 5 mil personas, quienes en un ambiente festivo y respetuoso reclamaron su derecho a usar la planta sin molestar a nadie, reclamaron contra la discriminación y criminalización del usuario de marihuana, así como demandaron la posibilidad de practicar el autocultivo.

Por supuesto, no faltó quien en los medios de comunicación intentara menospreciar o denigrar esta manifestación pública.

Sólo algunas poquísimas plumas de esta clase de reacción pública, a falta de argumentos razonables, se decantaron por acusar nuevamente a los usuarios de ser los culpables de la violencia nacional por el solo hecho de ejercer sus derechos. Como en otras ocasiones, a planteamientos razonables y exigencias legítimas esgrimidas en la marcha, la respuesta de estas personas fue discriminatoria, ignorante y malintencionada.

Pero ante estas voces, el grueso de la opinión pública nacional se limitó a constatar -y en no pocos casos a reconocer también- que soplan nuevos vientos en nuestra sociedad. Los usuarios de cannabis salieron públicamente a decir que también tienen derechos, reivindicaron la vía pacífica y respetuosa para hacerse oír, y además propusieron ser parte de la solución a preocupaciones comunes de toda la sociedad.

La Marcha de la marihuana del sábado demostró, así, que si México quiere estar a la altura de los tiempos actuales, más nos conviene estar atentos para entender, de una vez por todas, que el cambio en materia de control de drogas se encuentra sucediendo ya, y que los prejuicios, las calumnias y la ignorancia no harán nada por evitarlo.

 

Multitud

 

 

 

 

 

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Cannabis, marihuana, mota, ganja, macohna…

hoja-de-marihuanaCada día que pasa, estas palabras se escuchan y leen con mayor frecuencia por todos lados. Ya sea en medios de comunicación masiva, ya en medios políticos y empresariales -no se diga entre sus usuarios- el debate se ha encendido, y generado una curiosidad evidente en el resto de la sociedad para saber por lo que está pasando en el mundo y en nuestro país, con la planta mejor conocida como mariguana.

Por largo tiempo clasificada como uno de los enemigos públicos más prominentes de los Estados Unidos, 16 de sus estados la han regulado ya con fines medicinales, y dos más incluyendo sus fines recreativos, en lo que constituye una abierta rebelión a las disposiciones federales y a los tratados tan celosamente guardados -e impuestos- que constituyen el sistema internacional de control de drogas.

Uruguay parece que se encuentra, a su vez, a punto de dar un paso histórico, al ser el propio gobierno nacional el que ha propuesto regular el mercado de mariguana para frenar a la pasta base o bazuco y separar ambos mercados, así como para quitar poder económicos a las mafias que lucran con el comercio ilegal de la planta.

España, por su parte, vive una explosión de distintos tipos de cooperativas o clubes de cannabis, una fórmula que parece interesar y expandirse rápidamente entre los usuarios conocedores de la planta, ya que les permite una mayor sofisticación de los productos e importantes beneficios en materia de reducción de riesgos, además de que los aleja de los mercados ilegales.

Holanda, Portugal, España, Checoslovaquia, así como el resto de Europa, han dejado de criminalizar casi por completo el uso del cannabis, y en general en el resto del mundo sus usos tradicionales se mantienen tan vigentes como hace cientos de años.

Ha llegado pues, el momento de la regulación. Nosotros, por nuestra parte, tenemos la siguiente propuesta.

Descarga aquí el Cuaderno 5 de CuPIHD en PDF

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¿Enfrentar o evadir?

Por primera en más de 60 años (desde que el Presidente Lázaro Cárdenas trasladó las decisiones de control del Estado sobre las drogas de la Secretaría de Salubridad a las fuerzas policiacas) México parece encaminarse a una reflexión propia e independiente sobre las alternativas que disponemos el día de hoy para abandonar un paradigma prohbicionista, que poco o nada ha hecho para disminuir las consecuencias negativas del sistema universal de control de sustancias, y que en los últimos años ha causado una verdadera epidemia de violencia y corrupción de nuestras instituciones, especialmente las encargadas de la impartición y la administración de justicia.
De este modo, nuestra clase política se encuentra ante una situación inédita. Por un lado, el entorno internacional y regional sobre dicho sistema de control se encuentra, como nunca antes, bajo un escrutinio crítico que reclama ensayar nuevas políticas. Por el otro sin embargo, el debate nacional no ha podido encausar una discusión muy necesaria, pero también altamente polarizada. Sin embargo, la verdadera disyuntiva no estriba ya en la vieja dicotomía prohibición-legalización, sino en la necesidad de explorar nuevas formas regulatorias que no solo dividan de manera efectiva el mundo del uso y los usuarios de las redes de la delincuencia, sino que contribuyan a retomar un control de los mercados ilegales por parte del Estado, en detrimento de un mando que tiene en estos momentos el crimen organizado.
Para realizar esto, México cuenta con importantes ventajas: una coyuntura internacional favorable para el debate en organismos internacionales y multilaterales; el descrédito público para una estrategia de seguridad fallida en el tema de las drogas; y finalmente, la participación activa de una sociedad cansada de que nuestros gobiernos acepten y sigan, acríticamente, fórmulas morales convertidas en políticas públicas que en nada han contribuido a resolver a resolver problemas que afectan a todos la ciudadanía y no sólo a los usuarios de drogas.
¿Tendrá nuestro próximo gobierno la altura de miras para tomar al toro por los cuernos, o bien decidirá posponer cualquier decisión en la materia? En los próximas semanas, tal vez, tengamos una respuesta.
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El Informe y las drogas

Hasta el último momento de su sexto informe de gobierno, el Presidente Felipe Calderón confundió drogas con narcotráfico y crimen organizado; y también fue simplista y maniqueo hasta el final.

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