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Tag Archives: Política de drogas

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Foro Internacional de Política de Drogas

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El Foro Internacional de Política de Drogas se llevará a cabo los días 29, 30 y 31 de julio, en el Salón Legisladores de la República, dentro del Palacio Legislativo de San Lázaro. El evento contará con la participación de actores de distintos ámbitos de la sociedad mexicana e internacional, entre los cuales se encuentran distintos especialistas del Cupihd. Para más información y para inscribirse, entrar en la página oficial del evento: http://politicadrogas.diputados.gob.mx/

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Foro Internacional sobre Drogas y Derechos Humanos

Drogas y DDHHComienza una semana clave para el reconocimiento de los derechos de los usuarios de drogas ilegales, para debate de la regulación de las drogas y en especial para el de la regulación de la marihuana en la Ciudad de México.

En el marco de nuestro convenio con la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), organizamos conjuntamente el Foro Internacional sobre Drogas y Derechos Humanos, que contará con mesas de debate sobre experiencias comparadas internacionales, salud, educación, seguridad, justicia y cultura, además de una conferencia magistral de Damon Barret, de Harm Reduction International especialista en ambos sistemas jurídicos internacionales.

El foro busca contestar preguntas largamente aplazadas no sólo por la sociedad, sino incluso por la propia comunidad de defensores de los derechos humanos. Entre ellas.

¿Son las drogas un motivo legítimo para violar los derechos humanos? ¿Tienen derechos humanos los usuarios de drogas? ¿Cómo podemos limitar de mejor manera el acceso de los menores de edad a las drogas?¿Qué papel juega la educación y las comunidades educativas frente a la presencia de las drogas entre la población estudiantil? ¿Existe discriminación laboral por uso de drogas en México? ¿Cuáles son los servicios de salud que se requieren para atender el problema del consumo de drogas en el país? ¿Son los usuarios de drogas una población vulnerable en cuanto a sus derechos humanos? ¿Qué papel juegan el estigma y la discriminación en cuanto al uso de drogas? ¿Cuál es la economía de las drogas? ¿Cuál es el papel y el impacto de las drogas entre las personas privadas de su libertad? ¿Necesita México de los tribunales especiales de drogas? ¿Contravienen los derechos de las personas los tratamientos condicionados? Y por último: ¿Qué es más importante respetar y hacer cumplir: las disposiciones internacionales de los derechos humanos o los del sistema internacional de control de drogas?

CuPIHD y la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal invitan a todos los interesados en averiguar éstas, y otras respuestas, en el Foro Internacional sobre Drogas y Derechos Humanos, del 7 al 9 de agosto de 2013, en la CDHDF.

Más información e inscripciones en http://drogasdh.cdhdf.org.mx

¡Allí nos vemos!

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Los diálogos de la OEA

GuatemalaDurante la semana pasada tuvo lugar la XLIII Asamblea de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo lema y tema principal de los diálogos oficiales fue: “Por una política integral frente al problema mundial de las drogas en las Américas”.

Durante la Asamblea, los representantes de los distintos Estados expresaron sus posiciones respecto al tema principal a debate. Como era de esperarse, las diferencias surgieron desde mismo inicio, evidenciando que  que los diferentes países que se vinculan de manera distinta con las drogas y sus problemáticas.

Así, hubo países que defendieron la política actual de drogas señalando los éxitos de su implementación, tales como Venezuela y Nicaragua; y países que presentaron argumentos en dirección de priorizar las políticas de salud para enfocar el consumo como una enfermedad que requiere de brindar atención basada en evidencia… y a la cual hay que agregar también la aplicación de tribunales de drogas, tales como Estados Unidos y Panamá.

Uruguay, por su parte, presentó una defensa a la decisión soberana de regular el mercado del cannabis, lo cual se discute actualmente en la asamblea legislativa de aquel país, mientras que la representante de México señaló que la política nacional es “México en paz” y se basa en dos pilares: la prevención del delito y la prevención del consumo de drogas, en ese orden.

Como resultado de la Asamblea se presentó la Declaración de Antigua “Por una política integral frente al problema mundial de las drogas en las Américas”, la cual incluyó algunos de los elementos vertidos en la discusión, aunque se excluyeron planteamientos como el de actualizar la Estrategia Hemisférica sobre Drogas de la OEA y el de establecer indicadores para evaluar los resultados de las políticas, lo cuales estaban contemplados en el documento previo.

De tal forma, ante la diversidad de posiciones y la falta de acuerdos importantes, los delegados decidieron que se convoque a un período extraordinario de sesiones que se llevará a cabo en la República de Guatemala durante el 2014.

Por último, fuera de las pláticas oficiales hubo sesiones de diálogo entre las organizaciones de la sociedad civil y los jefes de Delegación, el Secretario General y el Secretario General Adjunto, así como con otros actores sociales. Y aun cuando las demandas de la sociedad no se vieron reflejadas como quisiéramos en los acuerdos finales, al menos la mayoría celebró el Informe presentado por el Secretario General y los escenarios probables que de este derivan, toda vez que al menos animaron a los presentes -y a nuestros gobiernos- a explorar alternativas y a no esperar por soluciones globales, para los problemas locales. En resumen: es aquí, y ahora.

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Las posiciones fáciles

exitHace apenas unos días, durante su participación en la reunión de la Alianza del Pacífico, el Presidente de la República reiteró que, al igual que su homologo previo, está abierto al debate de la legalización de algunas drogas, pero no a favor de ella.

En la ocasión, el jefe del Ejecutivo Federal mencionó que “ésta puede ser una posición o una forma fácil, quizá y hasta falsa eventualmente de combatir con mayor eficacia al crimen que esta muy vinculado al narcotráfico y a la venta de drogas”. También afirmó que el crimen organizado había diversificado sus actividades, por lo que la “legalización no evitaría el crecimiento de éstos, pudiendo incluso intensificar otros delitos”.

Pero en honor a la verdad la “forma fácil”, al menos para escurrir el bulto, es la de él mismo: parece olvidar que el crimen vinculado al narcotráfico se deriva de las políticas de prohibición de las drogas que propician rutas y mercados negros que son disputados intensamente ante la debilidad de las instituciones del Estado, y la impunidad que esta propicia.

En este sentido, la regulación del mercado de la mariguana si podría tener impactos positivos, pero no solo contra el crimen organizado, al cual se le restaría un tercio de sus ingresos por drogas (cuando menos en la Ciudad de México), sino también en favor de la sociedad, ya que se contendría el contacto entre gran parte de los usuarios y los vendedores de drogas más peligrosas, como son el crack y la anfetaminas.

El Presidente se equivoca también cuando señala que la legalización es una posición fácil en el combate a la delincuencia organizada, en tanto que se trata de una alternativa que apuesta por centrarse en la educación y salud de los usuarios de drogas y en el combate al tráfico de las que tienen mayor potencial adictivo. Para el Presidente, al parecer, es mejor combatir frontalmente a un mercado heterógeneo y variado en drogas, combinado con una supuesta oferta de tratamiento para usuarios, que en su mayoría no lo requiere: como lo acepta la misma ONU sólo entre 10 y 20% de los usuarios de drogas llegan a ser dependientes de ellas.

En otras palabras, mientras se continúe simplemente reformulando las políticas de la prohibición, no tendremos sino los mismos resultados: violencia, violaciones de derechos humanos, corrupción y un Estado débil ante el crimen.

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La OEA y el debate de las políticas de drogas

oeaEn la primera semana de junio se realizará la XLIII Asamblea general de la Organización de Estados Americanos (OEA), como nunca antes los países miembros discutirán sobre los resultados de las políticas de drogas aplicadas en la región y la necesidad de redirigir los esfuerzos hacia objetivos concretos y alcanzables, más allá de la utopía de un mundo libre de drogas.

Por lo pronto, y como resultado del X Foro hemisférico con la sociedad civil y actores sociales –organizado por la OEA, organizaciones sociales de la región han presentado sus recomendaciones agrupándolas en tres áreas: desafíos a la salud pública y el desarrollo de una política integral de lucha contra las drogas en las Américas; desafíos a la seguridad pública; y desafíos a la democracia y el acceso a la justicia.

Entre las recomendaciones sobre salud pública destacan: separar el uso de drogas del campo penal y de la seguridad; formalizar mecanismos de participación social en el diseño de políticas y programas de prevención, atención, tratamiento y programas de reducción de los riesgos y daños; priorizar los tratamientos ambulatorios y los distintos dispositivos alternativos a la internación; así como facilitar el acceso irrestricto a la atención de la salud de las personas privadas de libertad con consumo problemático de drogas.

En relación a la seguridad pública, y en reconocimiento a que la aplicación de las políticas actuales ha exacerbado la violencia, debilitado el estado de derecho, y vulnerado los derechos humanos y las instituciones democráticas, el grupo realizó, entre otras, las siguientes recomendaciones: fortalecer el intercambio de información entre Estados que tienen fronteras comunes para detectar los tráficos ilícitos y disminuir la vulnerabilidad, así como reconocer que los problemas propios y derivados de la producción, tráfico y comercialización de drogas pertenecen al ámbito de la seguridad ciudadana y no al de la defensa nacional.

Por último, en el campo de la democracia y el acceso a la justicia, el grupo recomendó que los gobiernos aseguren la proporcionalidad justa de las penas distinguiendo entre narcotráfico y otros tipos de delitos; el establecimiento y ampliación de las alternativas al encarcelamiento para aquellos acusados por delitos de drogas menores no violentos, excluyendo las alternativas de cortes de drogas; y, regular el mercado de cannabis y despenalizar el cultivo para el consumo.

Ahora, está en manos de los jefes de Estado considerar las propuestas hechas por las organizaciones sociales de la región y redirigir los esfuerzos hacia objetivos acordes a la realidad de nuestras sociedades. Esperemos que se encuentren a la altura.

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¡Aguanta México! ¡Aguanta!

aguantaEn los próximos días tendremos la visita a México del Presidente de los Estados Unidos. Entre otras cosas, se espera que la agenda incluya temas de seguridad, especialmente los relacionados con la política de drogas.

En este sentido, el vecino país ya ha venido marcando algunos de los temas. Entre estos destacan el señalamiento realizado por el Washington Post respecto a la posibilidad de que el gobierno actual estuviese dando una tregua a los capos del tráfico de drogas, a diferencia del gobierno anterior.

Por otra parte, este mismo lunes, el gobierno vecino dio a conocer su Estrategia nacional en política de drogas para 2013, la cual enfatiza en la salud pública y reconoce implícitamente el fracaso de la política punitiva como forma de contener, a partir de la oferta, el mercado de las drogas ilícitas. Entre lo que destaca en la estrategia, además de la inclusión de los casos de trastornos por consumo de drogas en los seguros médicos, es la política de tribunales de drogas como vía para reducir la tasa de encarcelamiento de usuarios de estas sustancias.

Sin embargo, con independencia de otros temas, por parte de México sería productivo que se discutiese la necesidad de un cambio en la política de drogas como consecuencia de la regulación del comercio y consumo recreativo del cannabis en Colorado y Washington; así como del consumo terapéutico en otros 16 estados de aquella nación. Esto, además de la necesidad de parar el tráfico de armas desde Estados Unidos hacia México.

Esperemos que la reunión de los presidentes sirva para dar un enfoque inteligente a la actual política de drogas, una que incluya adecuación a las necesidades de las regiones del país y no sea sólo un espaldarazo para seguir haciendo más de lo mismo, pero con el aliciente de que nos digan “¡Aguanta, México! ¡Aguanta!”

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La vergüenza de México

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Uno de los últimos actos políticos de alcance internacional de la pasada administración llamó la atención por el viraje sustancial que implicó con respecto a todo el sexenio: junto a otros dos Estados -Guatemala y Colombia- México propuso una sesión especial de la Asamblea General de la ONU sobre drogas, debido a los pocos resultados positivos arrojados en las últimas décadas por el sistema actual de control para ellas. “La Organización de las Naciones Unidas debe ejercer el liderazgo que le corresponde en este esfuerzo y conducir una profunda reflexión que analice todas las opciones disponibles, incluyendo medidas regulatorias o de mercado, a fin de establecer un nuevo paradigma que impida el flujo de recursos hacia las organizaciones del crimen organizado”, decía la petición que fue aceptada para 2016.

La propuesta, que parece muy pertinente para un país como México y para una región Latinoamericana profundamente afectada por la llamada “guerra contra las drogas”, fue considerada con buenos ojos por la mayoría de los países de la comunidad internacional, aunque no por los Estados Unidos y algunos aliados que, sin embargo, no pudieron hacer nada para evitarla.

Hasta aquí todo bien. Pero apenas el viernes 11 recibimos una nueva sorpresa de parte del gobierno mexicano: discretamente y sin hacer publicidad alguna, México se unió en Nueva York, mediante documento oficial, a otros 14 países del mundo (EEUU, Alemania, Reino Unido, Rusia y Suecia, entre otros) para rechazar la petición de reingreso de Bolivia a la Convención sobre Estupefacientes de 1961, país que hace un año solicitó una modesta enmienda: diferenciar entre la hoja de coca y la cocaína, para así garantizar el derecho del pueblo boliviano a mascar la planta, una práctica milenaria en toda la región de los Andes. Afortunadamente, los objetores no lograron el número necesario para bloquear a ese país.

México fue el único país de América Latina en rechazar la propuesta boliviana; pero para mayor vergüenza -o tal vez lo más inquietante para nuestra política exterior en materia de drogas- son los motivos oficialmente expuestos: se reitera el reconocimiento de “los derechos humanos de los pueblos indígenas y sus usos y costumbres”, pero se advierte también que “La Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes es un instrumento de alcance universal entre cuyos objetivos se encuentra la preservación de la salud humana. México está convencido que sólo manteniendo su integridad se alcanzarán sus propósitos”.

¿Por fin? ¿Creemos que es imprescindible un cambio para adecuar el régimen internacional a las nuevas circunstancias y mejorarlo; o bien consideramos que cualquier cambio pone en riesgo todo el sistema de control?

Al parecer, nuestro actual gobierno tendrá que cantinflear intensa y largamente para explicar a la comunidad internacional, y también a la sociedad mexicana, cómo es que se puede estar a favor del sí y del no al mismo tiempo. Por lo pronto, en política de drogas, los mexicanos ya tenemos un motivo para desconfiar de nuestro propio gobierno.

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Farol de la calle…

México termina el 2012 con un nuevo gobierno federal, pero el país sigue aún en la indefinición sobre el rumbo a tomar en materia de política de drogas.
El día de ayer, el nuevo Presidente y su equipo lanzaron una nueva estrategia nacional de seguridad. La estrategia está pensada para responder al desastre nacional en materia de seguridad pública, al menos en términos de algunos delitos de muy alto impacto como son homicidios, secuestros y extorsión, a través de medidas de reestructuración de las fuerzas del orden para combatir el delito por medio de una nueva gendarmería nacional y la regionalización de acciones tácticas.
Sin embargo, y a pesar de que este nuevo plan contempla entre sus primeros postulados, “combatir a las adicciones”, llama la atención el silencio sobre lo que ésto significa en términos prácticos, ya que no se menciona una sola palabra sobre  la posibilidad de regular algunas drogas, especialmente la marihuana, o al menos la intención de desvincular de una vez por todas el mundo del usuario, del mundo criminal y de los mercados ilegales.
El hecho que la nueva estrategia no contemple medidas que enfoquen el problema de las drogas con nuevas perspectivas augura un fracaso para el nuevo gobierno. Mientras las autoridades insistan en no diferenciar claramente entre usuarios y delincuentes seguirá desperdiciando recursos, estigmatizando a todos un sector de la población y obligándolo a recurrir a las redes delincuenciales para ejercer, en el fondo, un derecho reconocido en nuestras leyes: el de la autonomía personal. En el fondo, se trata de una retórica que evade llamar a las cosas por su nombre, que renuncia a encarar las fuentes que alimentan al crimen organizado, y que en el medio y largo plazos, no hará otra cosa más que retrasar una reforma urgente y necesaria que, además, México alienta ahora en foros internacionales. Como siempre, farol de la calle, oscuridad en la casa.
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IV Conferencia Latinoamericana sobre Políticas de Drogas

Organizada por Intercambios Asociación Civil y ATS Corporación Acción Técnica Social, esta semana  se llevará a cabo en Bogotá, Colombia, la IV Conferencia Latinoamericana sobre Políticas de Drogas.
Durante los días 5 y 6 de diciembre, la Conferencia abordará páneles relativos a Drogas y desarrollo socio-económico, Drogas y salud pública, Políticas de drogas en los escenarios locales, Drogas, violencia y seguridad, Drogas e inclusión social, así como mesas redondas dedicadas a Drogas y Derechos Humanos y Marcos legales y regulatorios al problema de las drogas.
La reunión reviste importancia, ya que congrega academia, sociedad civil y autoridades de toda Latinoamérica en torno al tema de las drogas, y busca  posibles alternativas para la región, un tema de la mayor actualidad para todo el mundo, pero en el cual América Latina parece llevar la delantera.
CuPIHD, reportando desde Bogotá los días 5 y 6 próximos, invita a todos ustedes a seguir los trabajos de esta conferencia, en un momento crítico para la política de drogas en México. Muy probablemente, ahí podremos conocer algunas pistas de lo que podría estar sucediendo, en un futuro cercano, en nuestro propio país.